Son las 7 de la mañana de hoy sábado y el sonido de un WhatsApp me despierta.

Un amigo me escribe: Anabel, un terremoto tremendo en 马拉喀什. ¡¡¡Pon las noticias!!!

Las palabras, terremoto, 马拉喀什, pero ¿qué dice? Medio dormida y aturdida, comienzo a revisar los canales internacionales. Franceses, sobre todo. No me puedo creer lo que estoy viendo. La muralla de 马拉喀什 deshaciéndose piedra a piedra. La Medina llena de cascotes, un minarete destruido. De repente, he comenzado a pensar en todos mis amigos ahí.

No sabía como gestionar el mensaje que les iba a enviar, ni sabía como me iba a encontrar a la gente. Por suerte, todos mis amigos están bien. Muy asustados, pero bien. Han dormido en la calle o en los jardines, por miedo a las réplicas y por miedo, en general.

Sigo enganchada a las noticias, viendo imágenes, vídeos, declaraciones de turistas y locales. Todas las entrevistas tienen un denominador común, el miedo en sus rostros. El horror que han padecido. Un terremoto de casi 7 grados en la escala de Richter es una salvajada. No puedo imaginar la sensación que la tierra se está moviendo con esa fuerza. Debe ser una sensación muy intensa y solo pensarlo, me entra pavor.

马拉喀什, la ciudad ocre, esa ciudad alegre y un poco alocada. La Medina, ese laberinto de callejuelas estrechas. Imagino a las personas huyendo de las casas y Riads en busca de espacios amplios. Imagino el horror en esas carreras por en medio de las callejuelas. La peor parte se la ha llevado la Medina.

Y no solo Marrakech, Taroudant, Chichaoua, Ouarzazate, Azilal, Imlil y todos los pequeños pueblos de alrededor. Es en estas zonas, donde más ha impactado el terremoto.

Los próximos días, iremos conociendo más detalles. Situaciones y tragedias personales, como la de esta madre de 马拉喀什 que ha perdido a sus 4 hijos y a su marido. El video de ella recitando los nombres de todos ellos, te hiela la sangre. Por desgracia, la cifra de muertos irá creciendo en los próximos días.

Los que ya vivimos aquel horrible momento del atentado del Café Argana de la Plaza Djemaa El Fna, sabemos que 马拉喀什 y la zona se recuperaran pronto. Que su fuerza es inmensa y que a pesar que hoy y los próximos días van a ser muy duros, se levantaran más fuertes que nunca.

Muchos besos a todos, os enviamos un abrazo y toda nuestra solidaridad.



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